Un nuevo paradigma: empresas y derechos humanos

Hace algunos años, el Estado se consideraba el único o principal responsable de velar por el cumplimiento de los derechos humanos. Sin embargo, esta visión ha sido superada para comprender que todos somos responsables de ello y para lograrlo, es necesario promover un diálogo social entre los sectores público y privado que permita la consecución de las metas de desarrollo sostenible.

¿Cuál es el papel de las empresas en los derechos humanos?

Las empresas son actores fundamentales en el crecimiento y desarrollo de un país, pero también, en el contexto de sus operaciones, pueden generar impactos que podrían afectar los derechos humanos de las personas que se relacionan con ellas: colaboradores, contratistas, consumidores, comunidades o personas a lo largo de su cadena de valor.

Actualmente el sector empresarial ha evolucionado, mediante la adopción de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), asumiendo retos y desafíos en los ámbitos económico, ambiental y social.

La adopción de la RSE ha permitido que las empresas se nutran de principios y buenas prácticas que provienen de legislaciones internacionales como lo son los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas.

Propiciado por factores como la creciente preocupación por parte de los gobiernos y la sociedad civil en problemas ambientales y sociales, las aparición de iniciativas globales y regionales, la preferencia de consumidores por productos y servicios elaborados por empresas socialmente responsables y mayor regulación y exigencia por parte de las fuentes de financiamiento respecto al desempeño ambiental o social.

Aunado a que “la mala conducta” en materia de RSE genera cada vez más costos para las empresas, como la pérdida de la buena reputación, participación y fidelidad del cliente.

¿Por qué mi empresa debe incorporar un enfoque de derechos humanos?

Un enfoque de gestión orientado a los derechos humanos es un factor de éxito que debe estar presente en el diseño de cualquier estrategia que busque conseguir la sostenibilidad de la empresa y de sus operaciones con vistas a largo plazo.

Aunque neutralizar o mitigar los riesgos es uno de los beneficios más comunes que se persiguen al integrar políticas de derechos humanos, también se obtienen beneficios con respecto a los competidores y se empuja la consolidación de un mercado sostenible.

Ventajas directas

Algunas de las ventajas directas a lo interno son el incremento de la lealtad, orgullo y sentido de pertenencia de los empleados hacia la empresa, promoviendo mayor productividad y motivación; así como la atracción y retención de personal mejor calificado.

Mientras que a lo externo, ayuda a construir una imagen de valor de la empresa en la comunidad, consolidando su reputación, así como la de sus marcas o productos/servicios, frente al consumidor, proteger su cartera de clientes, perfeccionar su cadena de valor y- finalmente- ayudando a la empresa a convertirse en socia/inversora de elección para otras empresas o gobiernos y facilitando el acceso a financiamiento para proyectos.

Ventajas indirectas

En lo económico, ayuda a reducir los riesgos para la continuidad operativa de la empresa como resultado de conflictos como: huelgas, reclamos, juicios o demandas, así como por pérdida o retiros de inversores.

A su vez permite abrir nuevos mercados y desarrollar alianzas con organismos internacionales.

Históricamente, muchas iniciativas de derechos humanas se emprenden de manera selectiva, por lo que el enfoque internacional de los mismos, estipula el respecto de todos los derechos humanos y sus afectaciones sociales y ambientales de las empresas.

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